Corresponde a la edición del 26 de Julio de 2008.
Los socios fallecidos del Club San Lorenzo, fueron homenajeados con flores y emoción

Conmemorando el Día del Amigo

Con el 20 de julio como ofrenda

Con flores o locro. Con abrazos o recuerdos. Todo sirvió, todo vale, todo es el símbolo de la amistad de años atrás o de la nueva. Todo suma a construir y fortificar cuando esos gestos salen del corazón.

Hubo abrazos tangibles. Esos que te hacen picar la nariz cuando apretamos con la cara el pullover del amigo, en ese contacto de sentimientos que se apretujan pecho a pecho. Hubo besos ruidosos, como si el "chuick" fuera el testimonio preciso de lo que se siente. Hubo charlas de reencuentro, o las mismas de ayer nomás, pero con ese aire diferente de un día especial. Hubo actividades especiales también, como esa "salida" recordando viejos tiempos en boliches o pubs, o reuniones de pizzas en la casa de tal o cual o muchos dejaron todo festejo para el asadito del domingo, día preciso en el almanaque de esta festividad.

Pero también hubo celebraciones más especiales aún. Más entremezcladas quizás un poco con el sentimiento de la nostalgia o de la tristeza a la vez, aunque sin embargo, esa realidad triste del amigo que no está también pudo trocarse desde las lágrimas, al homenaje, al saber que alguna vez hubo coincidencia en sentimientos y que en este hoy -aunque lejos físicamente- la esencia perdura y la amistad se hace entretejido por el mimo tejido de los días nuevos.

Por eso -como en tantos y tantos otros lugares de nuestra ciudad- hubo de estos diferentes tipos de festejos, unos apostando a la solidaridad de la amistad y otros, a la alegría del recuerdo.

Un cuarto de hora antes del mediodía, la cita fue en el Cementerio local. Allí, familiares y amigos de los socios fallecidos del Club San Lorenzo, se reunieron para -como todos los años- realizar un homenaje, con la colocación de nuevas placas y ofrendas florales para aquellos que pasaron cerquita del camino de estos amigos, que desde el Club, los siguen recordando y teniendo a la par, desde la misma esencia de la amistad.

Allí, luego del emotivo momento, charlamos con Norma Irastorza -Secretaria del Club- quien nos contaba: "Esta es una comisión de amigos que se organizó en el año 1981/1982, a raíz que iban falleciendo viejos amigos del Club y nosotros, -los que venimos atrás- seguimos con esta tradición, que en un principio tenía como actividad el recorrer las tumbas de los fallecidos en el Cementerio, pero eso era un poco, entre morboso y triste, entonces se le pidió a la Municipalidad que por Ordenanza nos entregara un espacio y así fue, nos cedieron un lugar donde se colocaron las placas de todos los socios del club fallecidos para allí poder rendirles homenaje.
Carlos Pampín junto a Juan Longato y Roberto Vivanco, ante esa olla de un exquisito locro.

Es así que el domingo siguiente al 20 de julio se realiza ese homenaje en el que se agregan placas, se colocan ofrendas florales _hoy justo coincidió que es domingo-, y vienen los familiares, que hay que destacar que este año vino mucha gente", decía Norma agregando: "Es un momentito que tenemos para recordarlos, con un poco de tristeza pero a veces también es bueno volcar una lágrima en su recuerdo, enojarme con alguno que se me murió y yo no hubiera querido, pero es un momento en el que revalorizamos esa amistad".

Acerca de la importancia en la vida de una persona de su club querido, comentaba: "Un hombre en el Club cuenta sus proyectos, cuenta sus fracasos, cosas que por ahí no transmite en su hogar porque quizás el hombre por su mandato cultural no puede ser el que llora o el que tiene sentimientos más débiles y en el club se ve todo eso. Esos espacios _que fueron creados más o menos casi todos a mediados del siglo pasado- eran espacios para la recreación y para el vivir, para los hijos de los inmigrantes que buscaban un lugar.

Lamentablemente se están perdiendo, nos cuesta mucho mantenerlos, por eso aprovecho y les pido a los amigos y a los amigos de los clubes amigos, que luchen para mantener los edificios, las actividades que tienen y les digo a los jóvenes que busquen esos espacios y los utilicen, porque necesitamos un relevo también". La comitiva se retiraba del Cementerio, habiendo estado ese rato con aquellos amigos de su Club querido, para luego reunirse en la misma sede lujanense a almorzar, porque están juntos, porque están cerca, porque celebran la amistad y porque la presencia y los recuerdos, se pueden fusionar en un mismo momento de alegría.

DE LOCRO Y AYUDA

Ya pasadas las doce y media de este mismo domingo de conmemoración de la amistad, la comunidad de la Capilla Santa Teresita del Barrio Lanusse se congregaba para no sólo festejar este día, sino para colaborar, para ayudar, para desmenuzar la palabra amistad y encontrar en ella uno de los ingredientes indispensables: la solidaridad.

Por eso _qué mejor ejemplo de ser solidarios- allí estaba el matrimonio Pampín, palabra mayor si se habla de ollas y ricas comidas, junto a los colaboradores de la Capilla, haciendo entrega de las porciones de locro, cuya recaudación estará destinada a proseguir las obras del campanario de este espacio de fe y unión.

Así que mientras Carlos revolvía la olla y Berta agregaba la salsa en cada una de las porciones, nos decían acerca de esta historia de estar siempre colaborando en estos quehaceres: "Nosotros empezamos hace unos 35 años a hacer ésto, cuando estábamos en el Círculo Criollo Martín Fierro, ahí surgió. Mi esposa también hace empanadas y yo aparte, hago asados.
Parte de la comunidad de la Capilla Santa Teresita, en un día de celebración y ayuda

Nos sigue gustando hacer todo ésto, por lo menos colaboramos, podemos ayudar y como estamos jubilados, tenemos tiempo para hacerlo", comenzaba diciendo Carlos a la vez que agregaba el dato de haber trabajado durante 36 años en Linera Bonaerense. Por su parte, Berta comentaba: "Yo soy ama de casa, siempre trabajé en casa, tenemos una hija, dos nietos y una bisnieta. Igual tenemos tiempo para ésto y lo hacemos con mucho placer, eso sí. Cuando nos llaman ahí estamos". Y con sus 76 y 72 años respectivamente, con sus maravillosas ganas de hacer, su simpleza que resalta apenas uno los ve, su generosidad y por supuesto, su "buena mano" en las comidas, allí estaban, dándole el toque rico al Día del Amigo.

Y por entre la gente que iba y venía colaborando _no sólo ese día, sino que han venido organizando ésto y todas las demás actividades- encontramos a Miguel Keena, de la comunidad de Santa Teresita, quien decía: "Este locro va a contribuir a la construcción del campanario. Hay que pelear un poco contra la inflación, pero realmente vamos teniendo ayuda, este tipo de eventos hace que poco a poco _así como se puso el gas y otras cosas que parecían imposibles- vamos a lograr terminar con la construcción. La venta de tarjetas para este locro anduvo muy bien, se vendieron todas y además tuvimos mucha colaboración de la gente que donó los ingredientes para hacerlo, por eso pudimos cobrar $10 la porción", decía el Sr.Keena agregando: "Ahora vamos a tratar de hacer algún otro evento para octubre, que es la fecha de Santa Teresita. Todo suma, todo lo que podamos hacer nos ayuda mucho", decía mientras ya Santiago Brady había comentado que es seguro que la celebración del Día del Inmigrante _la misa, específicamente- se llevará a cabo en esta Capilla, el 7 de septiembre, existiendo también la posibilidad de divulgar las actividades de este lugar desde un par de programas que precisamente la Sociedad de Inmigrantes de Luján está teniendo al aire en Radio Universidad.

Y el clima era de alegría. De unidad. De sentirse acompañados entre amigos, para, no sólo celebrar, sino además, ayudar en algo que será para beneficio de toda la comunidad de la capilla: la terminación de su campanario.

"La comunidad de la Capilla está siempre muy unida por ese sentimiento de compañía, de solidaridad, de ese poner un ladrillito arriba de otro ladrillito, cada uno, con esfuerzo, acá no se necesita insistir para que la gente venga a ayudar, con sólo mencionarlo en una misa, la gente viene y ayuda", decía Nina Cano quien junto a su esposo Luis, también son valuartes en esta historia de solidaridad y fe, tal como relata Luis que cuenta cómo pasaron la tarde del sábado, cortando verdura por verdura para darle forma a este locro humeante que destellaba en aromas y colores desde las ollas que cuidadosamente seguían siendo acariciadas por los esposos Pampín y colaboradores, mientras la hilera larga, larga, se transformaba ya en personas que se retiraban felices y tentadas llevándose su recipiente con el tradicional locro. Un día celebrando la amistad.

El poder brindarse al otro para recibir también el afecto del otro. Porque el Día del Amigo no sólo se festeja con brindis y salidas nocturnas, con el llamado o el regalito o el mensaje de texto _más moderno para estas épocas- o el asado del domingo...todo eso forma parte de esta alegría a la que podemos incorporar el celebrar con una actividad solidaria o con un encuentro de recuerdos para los que no están. Todo hace a la amistad. Al saberse acompañado, desde un abrazo o desde una nube. La amistad, verdadera, no cambia su esencia.

Lili Ricciardulli