Corresponde a la edición del 29 de Diciembre de 2007.

Un astronauta de la NASA en Luján

Por Diego Córdova

Fernando Caldeiro, el único astronauta de la NASA nacido en Buenos Aires, nos sorprendió una vez más con una inesperada visita al país estos días. Esta vez estuvo en Luján, la ciudad considerada por todos los argentinos como la Capital Nacional de la Fe, a sólo 70 Kms. de la Ciudad de Buenos Aires.

Fernando nos contó que estuvo muy de paso por el país, apenas con el tiempo suficiente para ver a algunos pocos amigos, pero no quiso dejar pasar la oportunidad de visitar la Basílica Nuestra Señora de Luján para renovar su fe católica. Para los que se pregunten quién es Fernando Caldeiro, a quien sus colegas americanos llaman "Frank" por la dificultad en pronunciar su nombre, les contamos que es astronauta de la NASA desde 1996, consolidándose como tal en 1998, año en que quedó apto para volar al espacio y participar del programa de la Estación Espacial Internacional que lleva adelante la NASA, la agencia espacial de Estados Unidos, más otros trece países entre los que se encuentra nuestro vecino Brasil. Caldeiro, además de sus estudios y condiciones especiales tiene la particularidad de haber nacido en la localidad bonaerense de Ituzaingó. Sus padres españoles llegaron a nuestro país durante la Guerra Civil, pero al no poder progresar aquí decidieron emigrar nuevamente, esta vez hacia los Estados Unidos, más precisamente a Nueva York, al barrio de Queens.

Pero Fernando siempre recuerda a su Ituzaingó natal, esta es una cita textual de aquellos días: "Siempre habia tráfico de la base de Morón con sus Glosters, helicópteros, DC-3 de pistón y mentors; si mirabas para el lado de Padua podías ver los pla-neadores con sus biplanos de remolque del Albatros que estaba en Merlo; también siempre había una avioneta con parlantes haciendo anuncios y te juro que si hubiera tenido un misil Stinger la hubiera derribado porque molestaba en forma."

También nos contó que su padre tenía un primo que era piloto de un Gloster, el primer avión en que lo sentaron de pequeño en El Palomar y en donde empezó a tener el sueño de volar, inspirado además por las aventuras aéreas de la Revista Lupin que leía en sus ratos libres. Una vez en Estados Unidos, Caldeiro pasó por la Universidad de Nueva York y luego por la de Tucson, en Arizona, donde se graduó como Ingeniero Aeroespacial, después participó en el desarrollo del borbardero B1-B de la Rockwell y en 1989 fue transferido al departamento de esta empresa que trabaja en los sistemas de propulsión del transbordador espacial.

Un día apareció en la cartelera un anuncio de la NASA solicitando interesados en convertirse en astronautas y allí es cuando empezó a soñar con entrar al programa espacial, en marzo de 1995 Fernando presentó la solicitud, le llevó tres meses reunir el material necesario; esa misma fecha también presentaron sus credenciales otros 2400 interesados; todos los candidatos deben ser norteamericanos (nacidos o nacionalizados como Frank), profesionales de carreras de ingeniería o ciencias, con aptitudes psicofísicas impe-cables y obviamente, con el deseo de ser astronautas. En abril de 1996 es cuando, de manera no oficial, Fernando recibe la noticia de que había sido seleccionado como uno de los 35 astronautas del grupo 16 de la NASA y el 1 de mayo de 1996 (esa es la fecha oficial) recibió un sobre de papel madera, timbrado en Houston, con todos los datos necesarios para preparar el ingreso al cuerpo de astronautas.

Desde entonces se entre-na en los simuladores de vuelo intensamente, recorre el Centro Espacial en el jet T-38 y en su propio avión experimental, el Long-Ez, diseñado por Burt Rutan donde se pueden apreciar sus excelentes cualidades como piloto, tanto allí como en el nuevo programa de la NASA al cual Fernando ingresó recientemente el WB-57, un programa que sólo admite pilotos altamente capacitados, mientras el día de volar al espacio se sigue aproximando. En su visita a Luján el astronauta tampoco desper-dició oportunidad para visitar el Complejo Museográfico "Enrique Udaondo" y una de sus exposiciones más notorias : el avión Plus Ultra, al respecto Fernando nos contó : "A lo largo de mi vida he visitado casi todos los museos de aviación, no sólo en EE.UU., sino también en Europa y Rusia. Vine a Luján a rezar y renovar la fe y de paso a ver el Plus Ultra, observé que no hay casi nada de data sobre el avión en su lugar de muestra".

-¿A qué te referís con data Fernando ?
-Por data me refiero a las características técnicas del avión y su historia resumida. No hay informacion técnica presentada como es comunmente hecho, si vas a cualquier museo de aviación tienen la información que se necesita para uno que está en el tema se pueda interiorizar y ver lo que realmente fue esa travesía en esa nave. Con esa data uno combina lo que ve en forma estática con la dinámica de operación de la nave.

-Y para quien no está en el tema aeronáutico
-La data no deja de ser un elemento indispensable para todo tipo de visitantes, además creo que tan emblemática nave debería estar mejor expuesta.

-¿Dónde por ejemplo ?

-"No quiero enojar a nadie, el Plus Ultra tendría que estar en un lugar más público y con una buena presentación didáctica, un lugar al aire libre sería perfecto para que cientos lo vean por día.Exponerlo en un lugar semioscuro siendo visto como cualquier otro avión no le hace justicia ni a la travesía, ni al avión, ni a la tripulación que puso el cuerpo a la intemperie por tantas horas y kilómetros.

La travesía del Plus Ultra fue celebrada por MILES a través de un continente en una época donde la aviación comenzaba a marcar sus pasos.

-Recomendarías alguna fuente de información acerca de este emblemático avión ?

-Hace poco se publicó un libro del cual yo sólo tengo unas páginas, no recuerdo el nombre, así que prometo traerlo en mi próxima visita al Museo de Luján para que utilicen su infaltable data, lo poco que leí describe el espíritu de aventura con una tecnología en su infancia, algo que fue fantástico y difícil de creer en su tiempo.

Desde Luján le mandamos un fuerte abrazo a Fernando Caldeiro y los mejores deseos para el 2008, que sea el año en que por fin pueda volar al espacio.